El cierre del estrecho de Ormuz, las tensiones inflacionistas y las políticas arancelarias marcan la evolución en la primera parte del año
El índice de referencia del mercado español, el Ibex 35, cerró la primera semana del habitualmente anodino mes de agosto encadenando cuatro sesiones de máximos históricos, ganando un 1,99% y acumulando una revalorización del 16,5%. Un escenario que más que reflejar optimismo apunta a la incertidumbre en torno a un esperado acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz que no acaba de llegar y que sigue condicionando la evolución internacional de los mercados.
El parqué madrileño ha rondado esta semana los 20.200 puntos para cerrar con un descenso acumulado del 0,1% y mantener ganancias del 16,46% en lo que va de año.
En este contexto, los títulos de las firmas alavesas que cotizan en bolsa han retrocedido en lo que va de año, evoluciones enmarcadas no obstante en contextos diferentes y con características distintas.
Vidrala
Las acciones de la laudioarra Vidrala arrancaron el año en 90,6 euros y se mueven actualmente en el entorno de los 87,5-88 euros. El mínimo lo marcaron el 20 de marzo (71,7 euros) y el máximo, el 9 de enero (92,1 euros). El fabricante alavés de envases de vidrio cerró el primer semestre del año con un beneficio neto de 117,4 millones de euros, lo que representa un incremento del 8,9% respecto al mismo periodo del año anterior.
Un resultado positivo en “un contexto lleno de adversidades”, apuntaba Raúl Gómez, CEO de la compañía, que se refuerza por un margen ebitda sobre ventas del 29,9% –del 31,4% en el segundo trimestre–. La reestructuración en Reino Unido, el considerable esfuerzo inversor que viene desplegando la empresa y la diversificación geográfica de su actividad con el importante empuje de Sudamérica impulsan la posición de Vidrala, a pesar de la contracción de la demanda en Europa y las tensiones inflacionistas derivadas del contexto geopolítico.
En este sentido, a finales de junio la compañía alavesa anunció la ampliación de su programa de recompra de acciones –hasta 1.050.000, equivalentes al 3% de su capital social– por un importe máximo de 90 millones de euros y en un plazo que finalizará en diciembre. Esto supone el triple de lo inicialmente anunciado en diciembre de 2025; a finales de junio Vidrala ya había recomprado, según informó la propia compañía, 697.697 acciones. En el marco de esta política de retribución, Vidrala ha elevado este año en un 15% el dividendo anual a sus accionistas, hasta una remuneración total prevista de 1,7505 euros por acción.
Talgo
Con un retroceso mayor de los títulos aparece Talgo, en un año de reposicionamiento tras los cambios corporativos que a comienzos de 2026 supusieron la toma de control de la compañía por parte del consorcio vasco liderado por José Antonio Jainaga y el traslado de su sede social a Álava. Los títulos del fabricante ferroviario abrieron el año a 2,98 euros y actualmente cotizan en torno a los 2,73 euros. El mínimo en lo que va de año lo marcaron el 1 de julio (2,61 euros) y el máximo, el 7 de enero (3,145 euros).
El primer semestre del año ha dejado para la firma importantes contratos que le han permitido superar el volumen de adjudicaciones previsto para 2026, con un nivel histórico de su cartera de pedidos, que alcanza los 6.239 millones de euros.
Talgo cerró los primeros seis meses del año con unos ingresos de 375,8 millones de euros, lo que supone un incremento del 39,1% frente al mismo periodo de 2025, con un margen ebitda del 8,4%. Unos datos que se ven reforzados por el reciente acuerdo alcanzado con Renfe para encauzar el conflicto en torno al Avril S106.
A la espera del plan estratégico para los próximos años que la compañía ha prometido tener listo como muy tarde para la vuelta del verano, Jainaga quiso trasladar a los accionistas en la Junta General de junio en Gasteiz “un mensaje de optimismo”, con el “serio compromiso de trabajar sin descanso para elevar el valor de la acción, y para que esta compañía recupere la retribución al accionista”.
Imagen de archivo de la Bolsa de Madrid. Europa Press
Tubos Reunidos
Distinto es el escenario que encara el sector del acero alavés, particularmente perjudicado por el despliegue arancelario estadounidense y por la incertidumbre añadida por el conflicto en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz. Tubos Reunidos, en concurso de acreedores desde mayo, atraviesa una gravísima situación, pendiente ahora de que en septiembre se conozcan las ofertas de inversores interesados en el grupo con sede en Amurrio. La compañía cerró el primer semestre con unas pérdidas de 77,4 millones de euros. Sus títulos están suspendidos de cotización desde principios de mayo y en los pocos más de cuatro meses de 2026 que estuvieron en el mercado perdieron más de un 50% de su valor.
Tubacex
Tubacex, por su parte, ha visto en estos meses condicionada su actividad por los problemas operativos y logísticos derivados del conflicto en Oriente Medio, “que han afectado a la planificación, programación, producción, logística y facturación, a lo largo de toda la cadena de valor destinada a Abu Dabi”, apuntó la compañía al dar a conocer sus resultados del primer semestre. La tubera con sede en Laudio se ha esforzado para no interrumpir el suministro y producción de la planta de Abu Dabi, recurriendo a rutas logísticas alternativas “si bien parte de los envíos ha quedado temporalmente retenidos en tránsito”.
Una circunstancia que ha supuesto, apuntó Tubacex, “un aumento coyuntural del capital circulante y de la deuda financiera neta”. Así las cosas, la compañía cerró los seis primeros meses del año con un beneficio neto de 0,7 millones de euros, un 95,8% menos que en el mismo periodo del año anterior, con una caída en las ventas del 10,5% y un margen ebitda del 11,7%.
Los títulos de Tubacex –que empezaron el año en los 3,45 euros– han cerrado la semana en 3,085 euros. El mínimo en lo que va de año lo marcaron el 30 de marzo (2,75 euros) y el máximo, el 13 de enero (3,62 euros).
Pese a la complejidad del escenario, la compañía presenta una cartera de pedidos de 1.148 millones de euros, concentrada en productos de alto valor añadido y aplicaciones de largo ciclo. La compañía espera “una mejora progresiva de sus ventas y resultados” asociada a una recuperación del contexto geopolítico y al efecto de las medidas de defensa comercial adoptadas por la UE desde julio.
