El concejal de Medio Ambiente, Pascual Borja, transmite «tranquilidad» porque aunque no tiene actividad, «no se han detectado vertidos ni cosas extrañas»
Una valla, con dos señales de prohibido el paso, advierte de que la estación de servicio de la N-104, a la entrada de Vitoria, a la altura de Arkaute, está cerrada, por lo menos, desde hace «año y medio». Por eso, se la conoce como la «gasolinera fantasma«, al «estar en mitad de la nada y no dar servicio». Por ella se interesó en comisión este martes el grupo municipal de Elkarrekin, dados los «antecedentes» de la misma de 2007, cuando durante las obras para su instalación se produjo un vertido de hidrocarburos que afectó a la balsa principal del humedal de Salburua, y su «cercanía» también a esta joya medioambiental, tal y como recoge la Estrategia para la conservación de la diversidad 2026-2035.
Sin embargo, como aclaró el concejal de Medio Ambiente, Pascual Borja, pese a que no tiene actividad desde hace tiempo, «no hemos detectado ningún vertido ni cosas extrañas, ni motivos para la alarma, a día de hoy, más allá de que se encuentre próxima a una zona vulnerable».
Así que transmitió «cierta tranquilidad al respecto».
«En vigor»
Además, esta gasolinera, que se ubica a escasa distancia de otra de la misma multinacional en Portal de Elorriaga del barrio de Salburua, y que en su día llegó a tener tienda, varios surtidores, además de una zona de cabinas para el lavado de vehículos, «todavía tiene el título validante en vigor».
Fue, exactamente, en 2015, cuando tras un largo proceso administrativo, la empresa consiguió la luz verde municipal para su apertura, «a pesar del rechazo de partidos verdes como el que represento en esta coalición», reprochó Fernández, para quien aunque esté cerrada, «no es cierto que no pase nada».
Porque, como alegó, tenemos el ejemplo de la antigua gasolinera Goya, «que antes de que fuera propiedad municipal, pasó por un largo proceso de descontaminación«.




