Las txarangas, los conciertos, las txosnas y las discotecas móviles marcan el recorrido del programa nocturno de las fiestas
La tarde empezaba con un clásico: quedar en el Farolón y dejarse llevar por la ‘Kutxi’ hasta que una ronda termina empujando a la siguiente. Para quienes todavía encuentran fuerzas después de varios días de fiesta y pocas horas de sueño, la noche continuaba en las calles gasteiztarras, al ritmo de las txarangas de las cuadrillas, que han puesto la música a las fiestas con la misma fuerza que el primer día. Y así, noche tras noche, hasta hoy, cuando los últimos supervivientes despidan esta noche las fiestas a lo grande.
Y es que las cuadrillas no solo han acompañado el paso de las horas nocturnas de las fiestas con sus txarangas. También han organizado buena parte de los planes que han ido llenando las tardes y noches de La Blanca. Desde la rave de Los Alegrios en la plaza de la Virgen Blanca hasta el tardeo de Akelarre, la Batasuneta o el Fiestón.
Si el plan pasa por escuchar música, la plaza de los Fueros se ha convertido estos días en una de las grandes paradas de la noche. Por su escenario han pasado Etzakit, Leire Martínez, Soziedad Alkoholika, Neomak y Celtas Cortos, con propuestas muy diferentes entre sí. El programa ha recorrido desde los sonidos de Etzakit, que regresaba a los escenarios casi 25 años después, hasta el rock de Soziedad Alkoholika, la mezcla de folklore y electrónica de Neomak o los clásicos festivos de Celtas Cortos, que han celebrado en Gasteiz sus 40 años de trayectoria.
Las ganas de disfrutar no duermen en La Blanca Pilar Barco
Pero los Fueros no han sido el único lugar donde buscar música. La plaza del Machete ha acogido cada noche conciertos en euskera, con La Txama, Olaia Inziarte, PiL.T y Sua, mientras que el Jardín de Falerina ha repartido sus actuaciones durante la tarde. Y para quienes prefieren bailar, las orquestas de la plaza Nueva han ofrecido otra alternativa para alargar la noche.
Entre un plan y otro tampoco ha hecho falta dedicar demasiado tiempo a decidir dónde cenar. Los bocadillos que cada vez más bares dejan preparados en las barras se han convertido en un recurso habitual para llenar el estómago y seguir adelante con la noche sin abandonar demasiado tiempo las horas de fiesta.
Las ganas de disfrutar no duermen en La Blanca Stuart MacDonald
Y cuando llega la hora de elegir dónde seguir, tampoco faltan las opciones de las cuadrillas. Las discotecas móviles han ocupado distintas plazas durante las fiestas, con citas en Santa Bárbara, Burullería o la Fuente de los Patos, mientras otras propuestas han llevado la música a espacios como la plaza del Artium o la plaza del Arca. Algunas noches, además, la programación se ha alargado hasta bien entrada la madrugada, como con la verbena de Joselu Anayak, que el día 6 se prolongó hasta las 4.00 horas.
También hay quien ha afrontado estas fiestas como si cada noche fuese una pequeña competición de complementos. Este año se han visto jornadas de camisetas deportivas, chapas, gorros de Pikachu, diademas de luces, gafas de sol de todo tipo y peluches de monos que se han convertido en acompañantes inseparables atados al cuello. El verdadero reto, más que conseguirlos, parecía ser llegar al final de la noche con todo el conjunto todavía puesto.
Las ganas de disfrutar no duermen en La Blanca Stuart MacDonald
Y mientras unos se quedan en el centro, otros buscaban escenarios menos habituales. Los jardines del Obispo Fernández de Piérola, junto a la Catedral Nueva, han vuelto a acoger su tradicional minidisco, aunque pensada para un público más pequeño y en horario de tarde.
Y en cuanto a qué tomar, cada cual lleva su ritmo. Los que empezaban su dieta líquida a la tarde, una cerveza o kalimotxo ha sido la mejor opción para ir calentado, pero para esa hora ya eran muchos los blusas y neskas que se hidrataban a base de cubatas de mezclas exóticas y chupitos de sabores inimaginables. Entre los sabores que más se han repetido estos días aparecen el melón, plata o plomo y el clásico pacharán.
Pasada la medianoche, además, la dirección de la marcha cambiaba para muchos. La kalejira de gente camino de las txosnas ubicadas en la zona de la universidad se hacía cada vez más visible y el recinto universitario tomaba el relevo con una programación que ha reunido alrededor de 45 conciertos durante estas fiestas de La Blanca.



