El zaguero internacional con Mali, de vuelta tras su periodo de cesión en Bélgica, disputó la primera mitad del amistoso del Alavés en Girona
Casi ocho meses después, y una cesión al fútbol belga de por medio, Moussa Diarra volvió a enfundarse la camiseta del Deportivo Alavés. Lo hizo este sábado, en el segundo amistoso de la pretemporada babazorra, que enfrentó a los de Quique Sánchez Flores frente al Girona.
El técnico madrileño le dio la oportunidad al internacional con Mali de saltar al césped como albiazul después de 235 días sin hacerlo y completó los primeros 45 minutos del choque. La última vez que defendió estos colores fue con Eduardo Coudet en el banquillo, en el partido que enfrentó al Alavés con el Portugalete en la segunda ronda de la Copa del Rey (0-3).
En aquella ocasión, Diarra completó los 90 minutos a un buen nivel, eso sí, ante un rival de cuatro categorías por debajo por aquel entonces (el conjunto vizcaíno jugaba en Tercera Federación). Sin embargo, poco después ocurrió el incidente entre el zaguero y el técnico argentino, que desembocó en su castigo y posterior salida al Anderlecht.
En Bélgica disputó 15 partidos, en los que los contratiempos físicos volvieron a jugarle una mala pasada en más de una ocasión.
Con contrato vigente hasta el año 2028, el futuro de Diarra en el Alavés sigue en el aire. Sus actuaciones siembran dudas entre un sector de la afición y, con canteranos como Xanet o Álvaro llamando a la puerta, su rol en la plantilla apunta a ser muy secundario en caso de quedarse.
